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viernes, 28 de mayo de 2010

SALUD: 28 de mayo
Día de Acción por la Salud de las Mujeres‏




Este 28 de mayo 2010, Día internacional de acción por la salud de las mujeres, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito va por las 50 MIL FIRMAS EN APOYO AL PROYECTO DE LEY de interrupción voluntaria del embarazo presentado el pasado 11 de marzo de 2010.

Para más información, dejar tu adhesión elctrónica en apoyo al proyecto o decargar la planilla y colaborar juntando firmas entrá a



Actividades para este 28 de mayo por localidades y provincias

CABA:
Desde el miercoles 12/5 de 17hs. a 19hs. se vuelve a instalar la mesita para juntar más firmas y seguir informando en la esquina de Callao y Rivadavia

28 de mayo: acto-intervención frente al Congreso de la Nación. Vestiremos de verde el CONGRESO, radio abierta y teatro.


CÓRDOBA: juntada de firmas de 15 a 18hs frente a la Legislatura Provincial de Córdoba


MENDOZA: 28 de mayo: acto-intervención callejera, 18hs. Peatonal Sarmiento frente a la Legislatura Provincial, Ciudad de Mendoza.


MORON (Pcia.Bs As.): jornadas (viernes de mayo) en el Hospital Local llamada Salud Deshumanizada y Violencia. Juntada de firmas 28 de mayo.


NEUQUEN:

27 de mayo 17.30 Charla Abierta: El aborto en Debate. Invitado Dr. Martín Lozada, Aula Magna UN del Comahue (Buenos Aires 1400 Neuquén).

28 de mayo Instalación callejera y juntada de firmas desde las 12 horas en el Monumento a San Martín.


ROSARIO: juntada de firmas- de 10 a 17hs. en las intersecciones de: Córdoba y San Martín - Córdoba y Corrientes


TUCUMAN: 28 de mayo 17 hs , Hall central de la facultad de filosofia y letras UNT pasamos video, repartimos volantes y juntamos firmas.


Difundí esta iniciativa, Sumate a esta Campaña

Educación Sexual para Decidir,
Anticonceptivos para No Abortar,
Aborto Legal, Seguro y Gratuito para no morir




La historia del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer que se celebra el 28 de MAYO, se remonta al V Encuentro Internacional de Mujer y Salud realizado en San José, Costa Rica, en mayo de 1987.

En una de las actividades previas a este evento, el taller sobre Problemas y Estrategias para el Manejo del Embarazo Indeseado en América Latina, organizado por la Fundación Sí Mujer, de Cali, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe propone la creación de un Día de Acción Internacional por la Salud de la Mujer.

A su vez, el grupo de mujeres de Japón Soshiren sugiere el 28 de mayo como el día de la campaña por ser justamente la fecha en que estaban reunidas.

Fecha emblemática, indudablemente, porque fue el 28 de mayo de 1984 cuando 70 activistas de América Latina y el Caribe se reunieron en Tenza, Colombia, para participar en la I Reunión Regional Mujer y Salud, donde además, acordaron, crear la Red de Salud de las Mujeres de América Latina y el Caribe, bajo la coordinación de Isis Internacional.

Luego de finalizado el V Encuentro, la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos convoca a una jornada de trabajo donde un numeroso grupo de activistas de América Latina, Asia, África, Europa y Estados Unidos retoma la idea de la Red de Salud y acuerda crear el Día de Acción Internacional por la Salud de la Mujer, cuyo eje central gira en torno a la mortalidad materna. III Conferencia sobre Población y Desarrollo de Naciones Unidas que tuvo lugar en El Cairo, Egipto, y donde el movimiento internacional de salud de las mujeres logró que dentro del Programa de Acción de esta Conferencia se reconocieran los derechos reproductivos como derechos humanos.

La institucionalización del 28 de MAYO , como el 8 de MARZO (Día Internacional de la Mujer) y el 25 de NOVIEMBRE (Día Internacional de la no Violencia contra la Mujer), muestra el poder de convocatoria de los movimientos de las mujeres en todo el mundo.


Fuentes:





















martes, 25 de mayo de 2010

La patria amontonada

En la mañana inaudita por la escarcha presente hasta en los pliegues del guardapolvos, nos habían tiznado las caras con corcho para asemejarnos a negros. Hasta a Cato, tan oscuro como el barro de la calle en que vivía o los techos de su casa o el perro que cuidaba la entrada le habían deslizado manchones por la frente y los pómulos. El se reía Si yo ya soy un negro, aseguraba dando fuertes zancadas como afirmación. Sí, pero no queremos que nadie te juzgue, alargó una maestra con voz piadosa. Nadie entendió qué quiso decir. Luego se entrelazó en mascullaciones y velados improperios contra sus colegas acerca del orden del acto. Hablaban de él como de una cosa profunda y única, disputándoselo, tironeándo. Están mal del coco, dedujo Sergio atinadamente que lucía un disfraz de papel glacé de granadero a pesar que ostentaba la altura de un enano de circo de provincia. Su madre se lo había confeccionado pero no había tenido en cuenta la afluencia de gatos nocturnos en el salón de costura por lo que todo aquel conjunto hedía a meada de felino que era un portento.

Sergio, el solitario custodio de altura indebida vagaba solo; nadie quería su envenenada companía. Luego, los congresistas: Gordos acomodados del dueño del bazar o hijos de un empresario barrial y un renguito que pusieron allí como figurante. Mi colegio era de alma abierta y no escatimaba esfuerzos por integrarnos. Los rubios, con coraza de cartón roja hacían de realistas: Ahí nos enteramos que los españoles eran todos de tez blanca, cabellos de oro o color del fuego. Las chicas hacían de damitas, maquilladas como alternadoras simulando tomar el té. Lucardi, a quien le faltaba la dentadura pero por ser casi un simio dúctil y manso lo habían puesto de rey, pero allá atrás, junto al telón final, representando al Pasado, según nos cuchiceó una maestra. Ahh, suspiramos todos.

Aquello se avecinaba como un espanto desorganizado. Por reflejo miramos al cielo: una llovizna presagiando truenos rotundos estaba cayendo en la mañana de mayo. Igual que en la estampita graficó Polichizo. Hubo un rumor de fiesta entre la soldadesca actoral: Aquella reunión estaba resultando un malentendido y nadie nos había consultado si queríamos participar de esa representación deforme y mal pintada. Por ende estábamos felices. Punta, taco, punta, taco ensayaban bajo el alero los bailarines del cielito inicial. Un relámpago cruzó entonces como un búho plateado iluminando primero las retinas para atravesarnos el pecho y finalmente, ya hecho trueno, quebrar el aire de vidrio y bruma que se empezaba a aposentar en el patio central. Ululamos. !Victoria!. !Victoria!. Martita se enjugaba las lágrimas y ya la estaban consolando las mujeres de la cooperadora como si el 25 de mayo fuese su marido que hubiere fallecido en ese instante. "Con todo el esfuerzo que hicimos, ay mi Dios, que desastre, que pena enorme" y moqueba sentadita en una silla de paja mientras el rimel le caía sobre el pecho enarbolado con muchas escarapelas y rollos de cintas blancas y celestes que colgaban de sus manos para engalanar los rebordes del escenario pero que el negro viento y el chubasco se lo estaban impidiendo. Ay que pena, por favor, mientras intentaba reponerse. Es insólito ver a una maestra envuelta en lágrimas como un abrigo helado: Uno se queda como maldecido y quieto sin saber qué hacer. Nos silenciamos porque advertimos un movimiento a su alrededor. Habíase parado en una silla y empezaba a canturrear con una voz agudísima hasta el cielo que parecía hacer temblar los caireles de la entrada singularmente encendidos. !Oiiiiddd mortaaaalesss el griiiiito sagraaaaado!. Y arengaba como en una tribuna. Muchos escondían las cabezas, otros cantaban bajito.

En la mañana brumosa entonces, con olores que la lluvia multiplicaba, el malhumor danzante y feroz de las encargadas del acto indispuesto, con el perfume a axilas y pinturas vencidas en el breve tiempo que dura un chubasco, más el encuentro de mucha gente en el hall central y los torpes movimientos de las madres ofuscadas por la suspensión, algunos padres con cara de mulos, todo, todo se estaba transformando en un pesebre, en un pajar repleto de animales montunos con las patas atadas y ariscos, sudados, enceguecidos por volver a la llanura, con los gritos y chillidos de las crías ante el menor rayo que cimbreara en los vidrios viselados y la voz de la Directora, voz de macho terrateniente tratando de imponerse sobre el paisanaje asustado, ofuscado y levantisco, sabiendo que todo se hacía pedazos, que el acto soñado se había empañado, que los cuadros musicales se iban con el agua burbujeando hacia la alcantarilla, que los himnos y las cadenas soberanas se hacían polvo en los excusados sobrecargados de repentina meadas y movidas de vientres múltiples pues a todos se les había dado por cagar, mear, llorar, transpirar o llorar.

Todo el fracaso de un día envuelto en el paño de una bandera que habían olvidado afuera y que en lugar de flamear soberana, ya era un trapo grisado que temblaba de frío abrazada al mástil aún más frío y desolado que toda esa multitud que discutía, corría, bramaba, pateaba.Y arriba, alto y señero el cuadro pintado a mano, como de dos metros al estilo la Ultima Cena que repentinamente adquirió actualidad porque las maestras le habían puesto un cartelón con fibrón que rezaba: "Primera Junta. Así se hizo la Patria". Y San Martín en su caballo guiándonos hacia la salida, hacia el hastío de regresar con las manos vacías como tantísimas veces a él le habían enseñado desde los escritorios de Buenos Aires que se volvía luego del esfuerzo sobrehumano de generosidad y eso que habíamos combatido, perpetuado nuestros nombres, aprendido las partes y las madres habían sorfilado, cosido, planchado hasta el desmayo. "Exodo de Jujuy", decía otro y era una copia hecha a mano con un Belgrano de pelo claro y sable corvo en un caballo rechoncho. Todo se reducía a eso, a un éxodo bajo la tormenta a que nos estaba condenando este 25 de mayo, albor de la nación única, nido trémulo de frío y sequedad, al lado de la cara horripilante de Sarmiento que parecía enojado con todo ser viviente.

Allí en ese momento, de la mano de mi mamá, con un cercano y amplio olor a patas de niños y pedorreos escondidos. Allí, con sudores agrios, reyertas y gritos destemplados de los mandamases entre la fusilería del cielo, entendí que así, desconcertado, deforme, descuartizado e inocente, habría sido el parto contra natura de nuestra patria querida.

Henchí el pecho con orgullo. Yo ya estaba siendo Historia.


Por Adrián Abonizio

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Cristina: "Estamos mucho mejor que hace 100 años"


La Presidenta luego de recibir en Casa de Gobierno a los colegas de América del sur que participarán de los últimos festejos del Bicentenario argentino, dejó inaugurada la "Galería de los patriotas latinoamericanos". Allí Cristina recordó que en el primer Centenario de la Patria "habíamos invitado a un representante de la Casa Real de España, el país estaba bajo el Estado de sitio y los inmigrantes que habían llegado de Europa portando ideas anarquistas y socialista tenían prohibida la actividad sindical. En aquel Centenario no existían los derechos sociales, ni el sufragio universal". "Hoy me enorgullece festejar un Bicentenario diferente, popular, con el pueblo en las calles, que coincide con el séptimo aniversario del proyecto que comenzó el 25 de mayo de 2003". Por último afirmó que su gobierno "nunca tomaría una medida contraria a los intereses del pueblo", y reafirmó que "creemos en la justicia, en la historia, en la memoria y en la patria".


La Presidenta recibió esta tarde el saludo de los presidentes latinoamericanos que participan de los actos conmemorativos del Bicentenario de la Revolución de Mayo. El primero fue el mandatario venezolano, Hugo Chávez, seguido por el presidente de Uruguay, José Mujica; el de Paraguay, Fernando Lugo y el de Bolivia, Evo Morales. Poco después lo hicieron los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva y de Chile, Sebastián Piñera.

Entre los gobernadores se encuentran el mandatario de Formosa, Gildo Insfrán; de San Juan, José Luis Gioja; de Chaco, Jorge Capitanich; de Chubut, Mario Das Neves; de Corrientes, Ricardo Colombi; de La Pampa, Omar Jorge; de Tucumán, José Alperovich; de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli; de Salta, Juan Manuel Urtubey; de Santiago del Estero, Gerardo Zamora; de Santa Fe, Hermes Binner; de Neuquén, Jorge Sapag; de Jujuy, Walter Barrionuevo y Sergio Urribarri de Entre Ríos, entre otros.

Tambien asisten el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, el secretario de Cultura, Jorge Coscia, los ministros de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak; de Economía, Amado Boudou; del Interior, Florencioo Randazzo; de Salud Juan Manzur, y el jefe de gabinete Aníbal Fernández, entre otros.

Los presidentes de la región comenzaron a llegar anoche al país. Los primeros en arribar a Buenos Aires fueron el uruguayo José Mujica, el boliviano Evo Morales y el derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, arribó a la estación aérea militar del Aeroparque pasadas las 16,40, donde afirmó que "este Bicentenario nos sorprende con una serie de desafíos a superar: la integración, la pobreza y el crecimiento económico". Más adelante saludó al gobierno argentino "con los mejores deseos del gobierno y el pueblo paraguayo". Al agradecer "la generosidad de la Argentina por haber acogido a tantos paraguayos", Lugo sostuvo que "con los mandatarios de los países de América latina nos sentimos unidos y esperanzados para que con los gobiernos respectivos podamos superar las dificultades que enfrentan nuestros pueblos".

Por la noche, los mandatarios participarán de una cena de honor en el salón Blanco de la Casa de Gobierno. Del convite participarán 200 invitados, entre los que se encuentran -además de los jefes de Estado-, gobernadores provinciales, diputados y senadores de distinta extracción política, empresarios, científicos, intelectuales, periodistas, rectores de universidades, deportistas, artistas y representantes de diferentes cultos.



Chávez: "¡Viva la independencia plena de Argentina!"

El presidente de Venezuela saludó la "independencia plena" de la Argentina tras su arribo al aeroparque Jorge Newbery, en la ciudad de Buenos Aires, donde se encontró con su par de Ecuador, Rafael Correa. Ambos llegaron al país para participar de las celebraciones del Bicentenario de la Revolución de Mayo.

"Ayer fue el aniversario de la batalla de Pichincha, en 1822, que significó la independencia de Ecuador. Hoy estamos aquí en los 200 años de Manuel Belgrano, Mariano Moreno y San Martín, los libertadores. Aquí estamos sus hijos y sus hijas haciendo realidad nuestra definitiva independencia", remarcó el mandatario venezolano desde la pista de aterrizaje, donde se encontró con Correa, previo a su traslado a la Casa de Gobierno. El presidente de Ecuador, por su parte, felicitó a la Argentina por las fiestas patrias y subrayó que si bien los bicentenarios que celebran en 2010 varios países latinoamericanos significaron en su momento "la independencia política" de la corona española, "ahora nos falta la independencia económica y cultural".


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Una multitud presenció el desfile del Bicentenario


Esta mañana, una multitud se agolpó en las veredas de calle Rivadavia, de Paraná, para presenciar el desfile cívico militar por el Bicentenario. Jardines maternales y escuelas municipales también participaron del festejo.


Esta mañana en calle Rivadavia de Paraná, una multitud se congregó en las veredas para presenciar el desfile cívico militar por el Bicentenario.

Con banderas argentinas, cánticos y aplausos, también desfilaron diferentes jardines maternales, colectividades y escuelas municipales.

Previamente, a las 8.30 en plaza de Mayo, se procedió al izamiento de bandera y se descubrió una placa en conmemoración.

El intendente de Paraná, José Carlos Halle, dijo que los argentinos “tenemos que estar unidos para que el 25 de mayo sea un día de unión nacional”.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Busti, destacó: “el pueblo dio una lección de unidad al participar de los diversos actos. Sin embargo, las autoridades nacionales generan una idea de confrontación permanente”.

25/05/10









Pueblos originarios, otra deuda del Bicentenario


Ni la modificación de la Constitución de la república Argentina en 1994, que declaró que las comunidades indígenas son preexistentes al propio nacimiento del Estado nacional, ni la adhesión a tratados internacionales que les otorgan el tratamiento de "pueblos" (ley 24.071 – Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo), lograron zanjar la deuda que la sociedad tiene con los pueblos originarios. "Reivindico de mis mayores la manera de multiplicar con agradecimiento lo poco que tenían", dijo a AIM Martín Ponce, chef de origen huarpe radicado en Colón, Entre Ríos.


A menudo olvidamos nuestros orígenes, circunstancia tan peligrosa como no recordar quiénes somos. La vida diaria nos sumerge en preocupaciones, y por eso se dejan de lado las cosas importantes, muchas de ellas relacionadas con nuestra cultura.

Lo cierto es que la historia oficial ignoró hasta hace poco que en Argentina pre-existen más de 30 naciones originarias y negó siempre que esa enorme riqueza cultural representa más de 20 idiomas preexistentes al castellano; cosmovisiones milenarias que a pesar de más de cinco siglos de represión religiosa, política, militar y policial mantienen el vínculo y la interdependencia con los mundos naturales; normas de justicia y convivencia que permiten mantener un sistema comunitario de vida, en muchos territorios donde no llega el Estado.


Todos somos originarios

El profesor Juan José Rossi dice en el artículo titulado "Las carencias de los gestores políticos del Mayo de 1810… y de ahora", publicado en su sitio web, que "Mayo es motivo de celebración y de reconocimiento a nuestros antepasados por haber imaginado y pensado desde su realidad una salida honorable de la dependencia absurda del invasor europeo. Pero sobre todo es, o debería ser, como lo hicieron ellos en aquellos días, una instancia de reflexión creativa que nos conduzca paulatinamente a la construcción de un sistema más justo y al enriquecimiento de nuestra identidad".

Rossi propone en el texto "solo un esbozo del proceso que, en las últimas décadas, es analizado en profundidad por varias disciplinas antropológicas e históricas y que cada individuo puede y debería ampliar en tanto aquella remota historia es ‘tan nuestra’ como la niñez y la adolescencia para cada persona".

Y prosigue: "por aquella dicotomía que instalaron pacientemente los europeos a partir de 1492 entre historia ‘de los indios’ y ‘la nuestra’, resulta difícil captar que todo el despliegue intelectual, científico y tecnológico actual no sería una realidad ─por cierto muy desigual según a qué región o país del mundo nos refiramos─ si el hombre desde que inició su fascinante aventura no hubiera avanzado paso a paso a lo largo y ancho del planeta, acumulando conocimientos experimentales y deductivos. No hay genios que aparecen por generación espontánea. Sí, todos los hombres, unos más otros menos de acuerdo al esfuerzo que realicemos y las condiciones de vida que nos toque en suerte, gracias a la experiencia consecutiva de miles de años heredamos gran capacidad de relación y acrecentamiento de los conocimientos adquiridos progresivamente. Es tan absurdo sentirse superiores a nuestros antepasados remotos cuanto inferiores en la escala humana a algunos de nuestros contemporáneos o a las generaciones futuras. Más aún, es posible, y así lo creo, que las culturas pasadas hayan sido más coherentes y satisfactorias que las actuales. Tema éste instalado en el corazón de la ‘postmodernidad’ porque día a día nos estamos percatando que frente a la tecnología subyugante y la corrupción creciente en desmedro de la mayoría, corremos serios riesgos de perder lo más característico del hombre: la libertad de elegir el propio destino y la creatividad para ser feliz aquí y ahora".

En "¿Existen pueblos 'originarios' en el continente?", el investigador sostiene que "estrictamente hablando, no existen o, por el contrario, todas las culturas y los pueblos emergentes en esta tierra son originarios. Inclusive entre nosotros, habitantes del continente mal llamado 'América', todos los pueblos que lo conformamos actualmente, aún cuando desde el punto de vista biológico difícilmente podamos saber con certeza si somos o no de origen biológico pre-invasión europea, ni tengamos conciencia de ello, somos originarios. Sin duda un fenómeno complejo que cristalizó a lo largo de milenios, desde el origen de la humanidad, más aún, que cristaliza y cristalizará teniendo en cuenta sobre todo que estos diversos emergentes se dieron y se dan con influencias y entrecruzamientos internos y territorialmente foráneos, a veces difíciles de detectar, en especial cuando media alguna invasión compulsiva en algún momento del proceso histórico local como sucedió entre los siglos XVI y XVIII y sigue sucediendo de forma intensa a raíz de la movilidad planetaria y la globalización compulsiva".

"Lo que existió existe y existirá", dice Rossi, y señala que "en América o en cualquier otro continente, sobre todo en Europa, aunque lo disimule con su típico eurocentrismo, es un proceso dinámico, causal, zigzagueante y de permanentes entrecruzamientos, influencias e intercambios de la humanidad que habita este o cualquier otro continente o región, como puede ser, por ejemplo, América en general o La Patagonia y el Litoral argentino en particular".


Nuestra raíz charrúa

El historiador uruguayo Gonzalo Abella, en su libro "Nuestra raíz charrúa", señala que "cada año, nuevos datos desmienten la historia oficial. Todo conmueve los estereotipos oficialistas, creados con la complicidad de los oligarcas de ayer, padres de los de hoy, para ocultar el genocidio del siglo XIX. Cuando el volumen de hallazgos hizo que los mismos trascendieran (gracias al trabajo de periodistas e investigadores independientes) el oficialismo empezó a sugerir la existencia de culturas anteriores, pre-indígenas, mejor dotadas intelectualmente que los 'indios'. Se busca negar paternidad charrúa a todo elemento cultural precolombino que aparezca en nuestro suelo".

Abella agrega que "los investigadores oficialistas llegaron a sugerir que el nombre 'charrúa' había sido puesto por otras culturas a las tribus de aquí, cuya lengua y auto designación desconoceríamos. Se trató así de borrar, de quitarle significado e importancia, a nuestra principal cultura originaria".

Y señala: "a este último intento puedo responder desde mi propia experiencia. En todas las conversaciones con pueblos sobrevivientes en el Chaco o la selva subtropical de la región se nos confirma que Chrba era el nombre que se asignaban a sí mismos los primeros pobladores de este suelo oriental, y que Chrba es el nombre que designa a otros integrantes de la misma etnia que poblaron también el Entre Ríos y el Sur de Río Grande do Sul. O sea: los charrúas eran charrúas pese a la historia oficial. Cuando fracasó el intento de devaluar el nombre, se insinuó que quizás los charrúas no eran oriundos de aquí y sólo habitaban el Entre Ríos, y que los primeros cartógrafos al hablar de la Banda de los Charrúas habían confundido la orilla oriental del río Uruguay con la orilla oriental del Paraná. Esto se sostuvo durante la segunda presidencia de Sanguinetti por parte del director del programa 'Nuestro pasado indígena', programa implementado bajo la supervisión del ministro de Cultura profesor Fau y con el apoyo del rector universitario Lichtenstein.¿Los charrúas no eran originarios de este suelo? Desde luego en el Entre Ríos y en Río Grande do Sul también había charrúas, pero el epicentro de su cultura era nuestro suelo oriental. Del mismo modo en nuestro departamento de Soriano había comunidades chanás, a pesar de que el epicentro de la cultura chaná está en suelo 'argentino' y se expande por el delta del Paraná".

Pero se sostuvo por mucho tiempo que los charrúas eran exclusivamente entrerrianos para hacerlos exclusivamente "argentinos", y por el contrario se denominó bohanes, minuanes y guenoas a los charrúas de aquí, ocultando que en realidad eran todos de la misma familia, la macroetnia charrúa, y que estos otros nombres correspondían a linajes, familias extensas, surgidas dentro de la macroetnia, agrega el investigador, quien detalla que "esta teoría que diferenciaba artificialmente a los charrúas de ambas márgenes del río Uruguay resultó insostenible, entre otras cosas, porque nadie pudo explicar qué diferencias hay entre el ecosistema entrerriano y el oriental para afirmar que una cultura quedase en una sola de las márgenes de un río vadeable. Tampoco nadie pudo encontrar una sola diferencia entre los orientales 'minuanes', 'guenoas', 'bohanes' y los 'charrúas entrerrianos'".


Reconocimiento en la Constitución entrerriana

La abogada de la comunidad charrúa Gueguidaibera de Maciá, Adriana Varela, aseguró a AIM que "hay un avance jurídico importante en Entre Ríos", donde se logró la sanción del artículo 33 en la Constitución provincial que reconoce la preexistencia étnica y cultural de sus pueblos originarios, y la prórroga de la ley nacional 26.160 que declara la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país".

Sin embargo destacó que "hay una gran deuda social en referencia al respeto al pueblo nación charrúa" y reclamó "una urgente mirada profunda sobre la verdadera historia entrerriana para que se reivindique de una vez al pueblo charrúa que tanto tuvo que ver en la defensa del territorio".

Varela reflexionó sobre lo que significa ser aborigen u originario de estas tierras en el siglo XXI y contó que "en muchos debates y charlas hemos llegado a la conclusión de que aquel que practica la cosmovisión indígena y practica los principios de los abuelos es el originario del siglo XXI".

Aseveró que "todos los días son los días de reivindicación de la gesta heroica charrúa, de su compromiso histórico por la libertad de estas tierras peleando con Artigas en contra de portugueses y españoles, y por ello debería haber un amplio reconocimiento". Asimismo, consideró que "hoy en día tenemos que avanzar hacia el respeto por una sociedad multicultural que está, aunque no se la quiere ver".

Cuestionó que "la sociedad tiende a no aceptar que todavía estemos, por el hecho de querer instrumentar la identidad de nuestras abuelas y creen que tenemos que andar con taparrabos, cuando hoy en día estamos insertos en esta sociedad occidental pero no dejamos de tener el orgullo identitario de ser pueblos originarios de estas tierras".


Huarpes: renaciendo, que no es poco

Existen en Mendoza once comunidades huarpes que habitan en Lavalle. Actualmente, luchan por lo que les pertenece ante una sociedad que no los apoya, e intentan recuperar las tierras que le fueron quitadas por años de burocracia y corrupción: 740 hectáreas que siempre les pertenecieron.

Luego de la campaña del Desierto y las conquistas se necesitaron títulos, que lógicamente no tenían (todas cosas que antes se arreglaban de palabra, por la buena fe y el compromiso personal). Así, con los avances de la "civilización" sus derechos cambiaron y ya nada volvió a ser como era.

Si bien el gobierno mendocino otorga becas a jóvenes huarpes para que asistan a la facultad, el sistema semi-presencial de la educación media les genera problemas a la hora del ingreso. Sin embargo, quienes asisten a escuelas albergues durante 10 días, después descansan cuatro, lo que les permite dedicarse a las actividades propias de la comunidad, las artesanías o la crianza del ganado menor. La escuela busca actualmente reparar los errores cometidos en el pasado, ya que durante mucho tiempo, la educación tradicional se convirtió en cómplice de los insultos a la identidad huarpe.


Testimonio huarpe en Entre Ríos

Martín Ponce es chef y aunque vive en Colón, sus rasgos denotan su origen. La familia de su madre, Gladys y de su padre, Jorge, tienen raíces huarpes, pueblo que habitó la región de Cuyo durante siglos, pero luego fue olvidado, subsistiendo en un desierto que alguna vez fue vergel. Hoy, los nativos de ese lugar reasumen con fuerza su identidad y reclaman la tierra que les pertenece.

En diálogo con AIM, Ponce destacó que en general, "los alimentos que comíamos en Guaymallén, Mendoza, lugar donde vivíamos cuando éramos chicos, ya tenían la mezcla que les había impuesto la occidentalización, pero lo que sí había y se sentía, era la concepción respecto de la región. Lo que valorizo enormemente es que lo muy poco siempre parecía mucho. La familia fue muy humilde pero había una relación íntima entre la carencia de los alimentos y la creatividad para transformar lo más pequeño en mucho; es decir, multiplicarlo y hacerlo precioso. Me acuerdo del tomaticán, una ensalada que se hacía con tomate, cebollas y huevos, algunas especias y yuyos; era delicioso".

Las palabras de Ponce se testimonian con sus propias creaciones: chef naturista, es capaz de transformar los alimentos de la tierra en el plato más precioso, sano pero a la vez nutritivo.

Para Ponce, "rescatar el pasado indígena es una experiencia que nos toca a todos como sociedad y que en mi generación implica también hacerse cargo de la experiencia dolorosa. Ellos, nuestros antepasados, son seres humanos, hombres y mujeres que han sido despojados de la tierra, de sus afectos, de sus creencias. Despojarse de la tierra –lo único que en un momento tuvieron y que significaba el vínculo con ella, con la naturaleza-, ha sido una experiencia traumática. No era entonces lo mismo que ahora, donde uno se puede comprar un pedazo de tierra pero no entiende qué árboles hay, cuál es el ecosistema que existe. Hoy no se lo pondera ni se lo tiene en cuenta. Todo fue para ellos muy doloroso, y esas huellas aún persisten incluso en nosotros, sus descendientes", afirmó.

Lo que surge ahora "es una forma de hacernos cargo –en alguna medida- de la experiencia dolorosa de nuestros mayores, pero esta vez, creativamente. Lo que me queda y revalorizo enormemente es que lo poco se multiplicó amorosamente y por eso estoy agradecido. Nunca escuché una queja a pesar del despojo y esa experiencia me sirve para transitar mi presente junto a mi compañera y mi hijo".

Ponce se afirmó en su raíz para mirar lejos y continuar el camino. "Que este presente del Bicentenario nos encuentre unidos en el sentimiento que nos inunda y fortalece, como lo es el rescatar y revalorizar nuestras raíces".


Mocovíes: iniciativa en Santa Fe

Un proyecto de ley, cuyo autor es el diputado radical Alfredo Menna (UCR, Santa Fe) plantea quitar del escudo provincial las flechas que indican la derrota de los pueblos originarios y su avasallamiento.

En diálogo con AgenciaFe, Menna señaló que "si bien creo que el gobierno provincial trabaja mucho para terminar con injusticias sociales históricas respecto a los pueblos originarios, resulta fundamental que los santafesinos modifiquemos un escudo que es claramente ofensivo y discriminatorio. Es lamentable que en el año del Bicentenario nuestro símbolo celebre la destrucción de una cultura".

El legislador explicó que el proyecto de ley de su autoría busca cambiar el escudo provincial de Santa Fe, y destacó que la iniciativa cuenta con el apoyo de los rectores Dario Maiorana, de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y Albort Contard de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), docentes universitarios, decanos y una decena de cátedras de antropología de diferentes provincias, estudiantes y, en especial, los pueblos originarios.

En tanto, el concejal Gonzalo del Cerro se refirió al reconocimiento de los derechos "ancestralmente reclamados" y las reinvindicaciones de los pueblos originarios. Sostuvo que "la reforma constitucional de 1994 constituye un antecedente ineludible al reconocer la preexistencia étnica y cultural de los indígenas".


De qué se trata

La propuesta plantea quitar del símbolo provincial las flechas que indican la derrota de los pueblos originarios y su avasallamiento. En Rosario, pueblos originarios, docentes, alumnos y autoridades se instalaron en la plaza Pringles en medio de afiches, dibujos y música.

En uno de los paneles un círculo rojo cruzaba el óvalo del símbolo santafesino cuestionado. Se trata de dos flechas cruzadas con las puntas hacia abajo, a las que corta una lanza victoriosa con la punta hacia arriba.

La punta de la lanza vertical es de plata, lo que aludiría a los caballeros cristianos y aunque la interpretación de derrota por las flechas hacia abajo no es está contenida en ninguna ley, la enseñaban los maestros en las escuelas santafesinas.

"Esto representa una derrota, un avasallamiento de los pueblos originarios y creo que tenemos que corregirlo", explicó Menna. La idea cosechó adhesiones en todos los frentes e impulsa un concurso para la modificación que se busca implementar. "Es para saldar una de las tantas deudas que tenemos con los pueblos originarios", aseguró el diputado. Y dijo que el Bicentenario es el marco ideal para lograrlo.


Discriminación, moneda corriente

En diálogo radial con el locutor Víctor Hugo Morales, el periodista Fernando Bravo se refirió días atrás a los pueblos originarios para contraponerlos con los movimientos sociales. Sobre éstos últimos, dijo que eran "indígenas incivilizados". Y aunque luego pidió disculpas y aclaró que pensó en "salvajes" y le salió "indígenas", la gafe de Bravo demuestra los preconceptos de buena parte de la sociedad.

Bravo puso en evidencia una actitud de discriminación y racismo, que identifica a cualquiera que protesta con un estereotipo que viene desde los fortines: "el indígena es incivilizado, salvaje, gritón, molesto".

Hace unos años, el dirigente de Recrear, Ricardo Lopez Murphy, caratuló a los piqueteros como "los indígenas del siglo XXI". Lo dijo en la ciudad de Neuquén, ante el conflicto intercultural mapuche.

El sitio argentina.indymedia.org , un espacio dedicado a la difusión de noticias de los pueblos originarios, explica que "mas allá de lo evidente, la sociedad envolvente a diario educa en la discriminación".


Bicentenario, nada que festejar

Mariano Moreno escribió en La Gazeta de Buenos Aires, refiriéndose a los pueblos originarios: "desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas".

Estas palabras, en la consideración de la mayoría, resultan vanas. Es el Bicentenario y a pesar de los 200 años de historia, tenemos que admitir que aprendimos muy poco.


Fuentes:
Agencias AIM www.aimdigital.com.ar

Sitios:

Abella, Gonzalo. Nuestra raíz charrúa.