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miércoles, 13 de octubre de 2010

“Escándalo del aire”


ACERCA DEL BARROCO

En la plástica, la literatura y la música, en el Siglo de Oro español y en la América latina contemporánea, el barroco –señala el autor de este trabajo– ayuda a intuir “un goce más allá”, “el arte de excederse, derrochar, derrapar” y “dejar restos”.

Por Pablo Fuentes *

En el decadente período de la España de Felipe IV, la poética barroca trata al mundo como oxímoron y, al decir de Gracián, como “concierto de desconciertos”; lleva al uso extremo de la antítesis, dejando la sensación de que todo es inestable y efímero. De ahí uno de los temas obsesivos de la poética barroca: el tiempo. Aparecen muchos textos sobre lo pasajero de la vida, sobre la caducidad de las cosas. Se trata de una poesía sobre las ruinas y lo fugitivo de la existencia. Dice Góngora:

Si quiero por las estrellas

saber, tiempo, dónde estás,

miro que con ellas vas,

pero no vuelves con ellas.

¿Adónde imprimes tus huellas

que con tu curso no doy?

Mas, ay, qué engañado estoy,

que vuelas, corres y ruedas;

tú eres, tiempo, el que te quedas,

y yo soy el que me voy.


De esta mirada trágica de la existencia deriva el gusto barroco por la melancolía, por un tono de desengaño y pesimismo, aun sobre el fondo de fiesta de la exuberancia y de la sensualidad que le son típicas. De ahí también el gusto por las cosas materiales, el aprecio por lo vulgar. Los objetos del mundo aparecen frecuentemente, nombrados, enumerados, llenando el espacio de la enunciación, como la sobrecarga de elementos que aparecen en los cuadros de los pintores del período. Cosas más bien humanas, no tanto naturales: ropas, objetos, herramientas. Cosas en acción, humanizadas.

Si, en la metáfora cristalizada, el barco es llamado “vela”, el poeta barroco lo llamará “llama en fuga”, haciendo el juego, a la vez, con la literalidad y con la extensión de la metáfora inicial. Erupción sobre la superficie del lenguaje, la metáfora es el grumo donde la tersura del discurso encuentra el tropiezo. Sobre el ilusorio grado cero de la lengua, allí donde no habría ninguna figura retórica, la metáfora es lo que delata sus límites, su peligro y su extensión. Es el síntoma de la lengua, su patología. En la poesía barroca, en especial en Góngora, el primer grado del enunciado, el comunicativo, cercano al discurso hablado, desaparece del texto. Como plantea Severo Sarduy, Góngora parte de las metáforas tradicionalmente poéticas y despliega su escritura en un registro suprarretórico, es “una potencia poética al cuadrado”.

La metáfora al cuadrado es la reversión de la metáfora simple, es el tambaleo de su condición significante y, puede decirse, su graduación como escritura misma, su entrada al estatuto de la letra. El texto barroco, como en las Soledades de Góngora, se despliega con progresión geométrica, en una proliferación metastásica que carcome el plano del discurso corriente. Una palabra de valor metafórico, como “cristal”, puede desencadenar una metonimia de objetos brillantes, fríos y transparentes. Lo legible es cercado por la proliferación de los tropos, por el tartamudeo de la aliteración. En la literatura clásica, la distancia entre figura y sentido es mínima, la cristalización entre significante y significado es el objetivo. La escritura barroca, en cambio, hace imposible la coagulación del signo. Sonido y sentido, imagen y concepto se entraman sobre las ruinas de la lengua hablada –construida en realidad con metáforas naturalizadas– y del mundo entendido como ilusión comunicativo.

En el barro de la América de lengua castellana, el barroco encontró una nueva máscara en la corriente poética llamada neobarroca, que tiene en el cubano José Lezama Lima su figura inaugural. Este barroco latinoamericano, cercano a la experimentación pero no con el rigor militante del concretismo, se caracteriza por su disposición impura a entrar en mixturas e hibrideces textuales. A diferencia de la vanguardia histórica, dominada por su preocupación por la imagen y la nueva metáfora, la poesía neobarroca trabaja mejor la alteración de la sintaxis, la problematización del movimiento respiratorio del texto: es difícil leer en voz alta un poema neobarroco sin perder el aliento. Como el barroco áureo, esta corriente repudia lo inerte y lo fijo, colmo del engaño y efecto de la represión de la retórica oficializada por el discurso social, el “bien decir”.

Modelo del mal decir, la maldición del barroco ya había contaminado los diferentes movimientos de las vanguardias históricas que habían cuestionado, en su momento, los parámetros armónicos de lo neoclásico. Con su dinámica de plegado de las formas y de la materia del lenguaje, la poética barroca no implica un yo lírico sino su aniquilación y, en este sentido, es antirromántica: no es la “expresión” de un sujeto, son las fuerzas del lenguaje las que se manifiestan a través del poeta. “Lo confusional en tanto opuesto a lo confesional”, como razona Néstor Perlongher.

Pero, como aclara el mismo Perlongher, la diferencia entre estas escrituras contemporáneas y el barroco del Siglo de Oro pasa por el sustrato en el que se apoyan: el barroco áureo pisa el suelo de la retórica renacentista y se guarda la posibilidad de que su texto sea decodificado, como hizo Dámaso Alonso con los poemas de Góngora. Los textos neobarrocos no permiten la traducción: la sugieren y hasta estimulan pero, a la vez, la perturban y dificultan. Además, su sustrato es la modernidad y ciertas retóricas vanguardistas, como el surrealismo y la crisis del realismo.



Historieta sagrada

Lacan relacionó el barroco con lo que él llama el “anecdotario de Cristo”, con lo que el barroco configura en torno de una historieta sagrada, ya no historia, de la pasión de un cuerpo y, obviamente, de la narración de su goce. Un relato casi ilegible de un cuerpo gozando en el límite mismo de lo mostrable. Ya las escrituras místicas, como las de Santa Teresa o San Juan de la Cruz, habían anticipado esta estrategia en la cual lo que se escribe como íntimo, por ejemplo el poeta hablando de sí mismo, implica ese vaivén ambiguo entre lo interior y lo exhibido, la oscilación entre el pudor y la mostración, la profunda superficialidad de un yo que se desdice en la medida en que el cuerpo goza en las palabras escritas. Es el carácter éxtimo de la escritura lo que el barroco evidencia al relacionar el goce de la lengua en tanto sustancia orgánica, parte de un cuerpo, con la torsión de los tropos como recurso de artificialización y cifrado del discurso. Pero esto lleva a la idea de que la escritura gira en torno de un centro ausente: el misterio de un goce fuera del cuerpo, donde esa representación exasperada se agota en sus ornamentos, un parloteo feroz, justo antes del silencio.

De ahí también la tensión de este modo barroco con la idea clásica de estilo: se trata de una escritura sin estilo porque se apodera de todos ellos, es propensa al mestizaje. Se trata, mejor, de hacer un cuerpo de escritura, de que asome en la frase lo real del cuerpo que habla. En otras artes, el barroco se sirve de esto, como en las esculturas de Bernini, donde, como señala indirectamente Lacan, se trata de exhibición de goces, donde la carne canta en la blancura del mármol. Blancura, en ausencia de unos colores que potenciarían, en la representación, el carácter significante que aquí tambalea: ¿es una historia lo que se cuenta en El rapto de Proserpina o sencillamente es el mármol que goza? (ver ilustración) ¿Es la lengua misma la que goza en estas escrituras?

La escritura barroca configura un contradiscurso que exhibe las entretelas del lenguaje. Es exasperación del decir lo indecible, exhibicionismo de lo invisible, donde los tropos, llevados al límite, terminan operando con el estatuto de letra al rebasar la función significante del escrito. La escritura merodea su objeto. El barroco es el arte del merodeo, expresión estética de la circunferencia de dos centros de Kepler, representación cosmogónica del elipse, figura geométrica de la estrategia de acecho de ese resto no significante del discurso que se vela y se revela en los plegados infinitos, en las “volutas voluptuosas” (Néstor Perlongher dixit) del barroco.

Es esta índole de artificio de la escritura, su carácter cifrado, esta desnaturalización respecto al lenguaje, lo que el barroco expone. Como si se tratara de un síntoma de la lengua. La lengua, cuando asume una posición elidente, barroquizante, como en el delirio o en el sueño, cuando se escribe en los bordes de lo simbólico, produce el rebasamiento de la matriz semántica y se produce como una carnalidad, alcanza cierta relación exasperada con el goce, cuando el placer del decir trastabilla: “Esos híbridos del vocabulario, ese cáncer verbal del neologismo, ese enviscamiento de la sintaxis, esa duplicidad de la enunciación, pero también esa coherencia que equivale a una lógica, esa característica que, de la unidad de un estilo a los estereotipos, marca cada forma del delirio: a través de todo eso, el enajenado, por la palabra o por la pluma, se comunica con nosotros”, plantea Lacan. Pero el artista barroco despliega esas estrategias con un fondo de fiesta, no como la música del infierno de los enajenados. El cáncer verbal de los locos está antes del goce fálico; el del sueño está en él; la metástasis del verbo barroco se sostiene en un goce más allá.

Goce, brillo del objeto, lujo del exceso, el barroco es el arte de excederse, derrochar, derrapar, dejar restos. Es el brillo de las superficies que es toda la profundidad a la que se puede aspirar. Es abusar del poder de las palabras, es ponerlas en tensión, despegarlas de su propia funcionalidad. En La vida es sueño, Calderón de la Barca habla del disparo de un arma “cuyo fuego será escándalo del aire”. Allí animiza lo natural y, a la vez, pone en evidencia el carácter suntuario, excesivo, de una metafórica que está al servicio de sí misma, que se sale del cuadro del sentido y que incendia la realidad que pretende narrar.

Llama dorada como el oro de las capillas barrocas, ornamentadas con el lujo del exceso y la lujuria de un erotismo sagrado y metálico, sangrante y etéreo: oro como el rey mineral, eterno, lascivo y palpitante de una forma, un estilo o una época que se animó a proliferar con su artificiosidad y su sensualidad por sobre la tiranía del sentido y de la ilusión de la armonía. Derroche de oro, río orondo, oropeles del sueño, la poesía, del delirio, río dorado, olas del fuego del deseo en sus desbordes.

* Extractado del trabajo “El deleite de las sombras. Notas sobre escritura barroca y el orden de los goces”.












martes, 12 de octubre de 2010

12 de octubre de 1492: ¿Pasó lo que nos dicen?
Textos de Juan Jose Rossi

La ley del más fuerte

Ante una nueva “celebración oficial” del arribo ibérico a nuestro continente hace 513 años, no es superfluo rememorar los mecanismos utilizados por la posterior y sostenida intervención europea o “primer mundo” hasta nuestros días con el fin de introducir su modelo ideológico, político, económico y religioso. Cuando en el siglo XV nuestro continente, al que luego arbitrariamente se lo llamaría “América”, continuaba con el desarrollo de su propio proceso histórico-cultural extendido a lo largo y ancho de su espacio territorial y marcado por una fecunda variedad de culturas y naciones nativas (inuit, iroquesa, azteca, arawak, chibcha, inca, guaraní, wichí y selk’nam, por nombrar algunas) Europa se debatía en profundas luchas internas y externas (sobre todo la Península ibérica) para poder garantizar poder y recursos a monarcas, príncipes, nobles y ejércitos, objetivo primordial que hizo posible la apropiación y saqueo sistemático de nuestro enorme continente.

Los movimientos expansionistas europeos iniciados en el siglo XV, al principio por españoles y portugueses luego por otros estados europeos, contaron con la participación interesada y motivadora de sus respectivas coronas y del catolicismo, cada uno en su ámbito. Mientras los primeros convenían en capitulaciones con los exploradores para asegurarse un elevado diezmo y la adquisición prepotente de tierras y señoríos sobre los habitantes nativos, el segundo proveía, directa o indirectamente, la permisión moral de acciones aberrantes y un “ideal” que elevaba al rango de “cruzada civilizadora y evangelizadora” un proyecto indiscutiblemente de apropiación territorial, comercial y político expansionista. Sin embargo, cabe preguntarse por qué y cómo lograron el resonante éxito que todavía se considera una gesta heroica y civilizadora.

Al arribar Colón a las islas y posteriores aventureros a otros enclaves, la actitud inmediata adoptada por los habitantes fue, por un lado de enorme sorpresa frente a la presencia de gente surgida del mar con curiosas armas y extrañas vestimentas y, por otro, de absoluta hospitalidad. En los primeros contactos jamás los nativos ofrecieron resistencia ni declararon guerra alguna. Sólo ante el abuso sorpresivo y despiadado reaccionaron tratando de hacerlos retroceder, pero sin éxito ante las poderosas armas y estrategias europeas. Por su parte los recién llegados, a medida que avanzaban “dudaron” que los nativos ―presumiblemente habitantes de “Las Indias”― fueran “descendientes de Adán y Eva”, o sea, que fueran verdaderos hombres. Esta absurda consideración “filosófica” de exploradores, misioneros y filósofos de la época acerca de la naturaleza de los nativos, más allá de algunos extemporáneos documentos oficiales en su contra, se transformó en un justificativo inapelable y siniestro que ante su conciencia “cristiana” legitimó el inicio de una cadena de aberrantes acciones invasoras.

Sostuvieron, por ejemplo que los “bárbaros” podían ser esclavizados ya que, según su arbitraria teoría, los bárbaros eran “infieles” y éstos, a su vez, seres indignos porque rechazaban la “verdadera fe” (¡la de ellos!), en consecuencia merecedores de ser perseguidos y aniquilados en la medida en que se resistieran. Un argumento falaz que les dio luz verde para justificar tanto la esclavitud cuanto el genocidio y saqueo indiscriminado. Este fue uno de los tantos sofismas utilizados por la corona y las instituciones autodenominadas “cristianas” para legalizar cualquier acto de destrucción o imposición de su sistema.

Desde esa posición ideológico-estratégica los “civilizadores” se permitieron imponer por la fuerza su propia cosmovisión, ajena a la humanidad local, e implementar por la fuerza su sistema de vida desvalorizando en tanto “diabólicas” las creencias de nuestro continente y quebrando las estructuras sociales milenarias, inclusive sus idiomas, tradiciones y escritura jeroglífica e ideográfica. En última instancia desactivaron lo medular de aquellos pueblos que hasta ese momento vivían “a su modo”, neutralizándoles la capacidad de reaccionar ante un enemigo insaciable. A partir de allí, los invasores actuaron “seguros” y a cara descubierta sometiendo a la población de nuestro continente a la desesperanza y esclavitud por medio de hipócritas estructuras como la encomienda, mita, factorías, minas reales y otras aberrantes formas “legales” con que explotaron y exterminaron a la humanidad “descubierta para civilizar y cristianizar”.

No resulta extraño, entonces, que, según refiere el sacerdote Las Casas, el cacique Hathucci poco antes de morir en la hoguera por resistirse al sistema europeo sostuviera el siguiente diálogo con un religioso que lo instaba a bautizarse para ir al cielo y salvarse del infierno: – ¿Ustedes también van al cielo?, preguntó la víctima. – Sí, respondió el fraile. – Entonces –contestó el cacique– no quiero bautizarme para no encontrarme de nuevo con los crueles y tiranos españoles.

El sistemático proceder de los españoles y portugueses, sumado a las enfermedades infecto contagiosas traídas desde Europa, provocó una alarmante disminución de la población nativa. En las islas del Caribe, por ejemplo, tras someter a dos o más millones de habitantes en sólo una década (Colón todavía no había muerto) apenas quedaban alrededor de 300 mil nativos; en el valle de México, entre 1520 y 1580, de 25 millones bajó a 1.9 millones y en los Andes centrales de 11 millones a 1.5 millones durante el mismo período. Estos datos resultan agobiantes y son prueba inapelable del genocidio desatado en nuestro continente. Sin embargo se califica aquella intervención masiva como “gesta heroica”.

Si bien en la historia oficial estos hechos persisten con una visión mal idealizada o tergiversada y el sistema educativo no los revela ni propone como aberrantes, es indiscutible que fueron consumados ininterrumpidamente a partir de aquel 12 de octubre 1492. Quizás no nos resulte fácil asumir una crítica de lo que se nos ha enseñado, pero es nuestra responsabilidad desenmascararlos para ubicar los acontecimientos en su lugar y darles el nombre que se merecen, como inclusive lo hicieron algunos europeos de aquella época aunque no fueron escuchados por los intereses mezquinos que motivaban y motivan el sometimiento de América. Bartolomé de Las Casas en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias denunciaba sin atenuantes que “Entraban los españoles en los poblados y no dejaban niños ni viejos, ni mujeres preñadas que no hicieran pedazos. Hacían apuestas sobre quien de una cuchillada abría un indio o le cortaba la cabeza de un tajo. Arrancaban las criaturitas del pecho de las madres y los lanzaban contra las piedras. A los hombres les cortaban las manos, los amarraban con paja seca y los quemaban vivos en las hogueras, les clavaban estacas en la boca para que no gritaran. Para mantener a los perros amaestrados, colocaban indios n cadenas, los mordían y los destrozaban. Yo soy testigo de todo esto y de otras maneras de crueldad nunca vistas y oídas”.

Por Juan Jose Rossi
 
 
Publicado el viernes 5 de septiembre de 2008 en www.contrafestejo.com.ar
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 10 de octubre de 2010

Breve relato sobre los blancos

Por Juan Pascual

Hay miles de formas de no decir esa palabrita, negro, y mantener, al la vez, la voz dentro del paradigma, del punto de vista que la contiene.

Grasas. Menchos. Cabezas.

Esa palabra, y sus variantes, sirven para denominar un “otros” y, más aún, un “ellos”. Una clara posición política hilvana a todas esas variantes. Una es esa posición; en ella hay una cifra que es indispensable reconocer (en el sentido estricto: conocer un fenómeno como conocerse a uno mismo).

Tras miles de años de historia humana (cuestión que incluye a las relaciones sexuales, las migraciones, la mezcla infinita desde el inicio de los tiempos) seguir pensando en términos de pureza biológica racial o de ligazón entre una raza particular y un territorio específico es una cuestión completamente ignorante. Tan obtusa como negar que efectivamente existen las diferencias de fenotipo, de apariencia física, y que tal notoria y vasta diversidad, siempre en mutación, es, antes que nada, un motivo posible de conocimiento y de placer: el gusto por el cuerpo humano puede poseer todo tipo de formas.

Bolas, bolitas, paraguas, perucas, brazucas, boliguayos. Chilotes.

La relación entre raza y biología es nueva. Antes del siglo XIX, ese concepto no se definía con el vocabulario de esa disciplina. Sin embargo, una vez fundidos, rápidamente ese vínculo fue parte de un inusitado proceso de producción de cadáveres. Cuando la raza se tradujo al lenguaje del cuerpo biológico, y cuando en ese lenguaje se comenzó a explicar el crimen, el éxito, la locura y hasta las tendencias políticas, el Estado tomó a su cargo la división entre los cuerpos de las razas deseables y los de las indeseables, purificando las primeras (ya “puras”), extinguiendo a las segundas (las “degeneradas”) y creando una idea general de normalidad para ambas. Así, el fundamento del racismo es, en verdad, positivo: consiste en la política del Estado para producir mejores cuerpos, con mejor vida, que duren más y en mejores condiciones. Y toda política que se base en producir esas separaciones entre lo normal y lo anormal, lo más humano o lo menos humano, es un racismo. El único requisito necesario es separar la paja del trigo y producir una selección precisa de cuáles son los cuerpos beneficiados y cuáles son los que pagarán, con sí mismos, por ello. Luego, no sólo hay que observar qué segmento de la población elige matar el Estado, sobre todo hay que indicar cuál es el privilegiado con el mejoramiento de la vida. Advertir a qué parte de la población el Estado eligió defender respecto de sí misma, de su parte gangrenada. La sociedad debe ser defendida de su parte gangrenada, que también comprende al extranjero. (Dicho en voz baja: que hasta comprende a la mujer, que si osa no estar en la casa -y aún así- tiene que cobrar menos salario).

Forma parte de nuestro imaginario la afirmación de que en Argentina no hay problemas de racismo. Crisol de razas, nos decimos. Inclusive, dentro de esa misma imagen, se admite que hubo un par de problemitas serios (y excepcionales) como los regimientos de negros en la guerra al Paraguay y la avanzada del Estado sobre la Patagonia, de la mano del ejército de Roca. Tras ese asentimiento, se supone que nada más pasó.

El reconocimiento (nuevamente, esa palabra) de la existencia de una parte salvada y protegida es lo que, en Argentina, supimos suprimir eficazmente, sobre todo a partir del encorsetamiento del discurso sobre el otro a dos lugares muy propios. La casa, como espacio de enunciación, es uno. El alma, como objeto del enunciado, es el otro.

Negros.

Hasta hace poco, el uso del término negro se restringió casi exclusivamente al ámbito de la comunicación privada. Negro se decía y se escuchaba sólo entre conocidos; quien alegue no haberlo hecho nunca demuestra una hipocresía inverosímil. Negro, claro, es el modo de llamar a la población-gangrena, a su cultura y su sociedad de negros, a sus actividades económicas de negros. A su política de negros. Cosas de negros, se dice, se escucha en el calor de la casa, en las voces de la familia o de los amigos, apuntando hacia un afuera. Negros de mierda es un grito conocido. Habitual.

Sin embargo, inmediatamente se admite la no negritud de los negros. El problema no está en el color, está en el habla, en los gestos, en los modos. En el tono de la voz. No se usa negro, dice quien dice negro, porque se tenga algo contra los negros de piel. La piel, los rasgos visibles de los pobres, los marginados, los excluidos, no son negras. No son negros, pero son negros. El dilema se explica fácil.

Son negros de alma.

La duplicación es evidente. Se liga un fenotipo a una desviación (racismo clásico) que a su vez se vuelve una esencia espiritual trascendente, por estar fuera de la historia, en el caso de quienes no poseen ese rasgo. El pase de manos tiene su sentido. Aventuraremos un breve relato al respecto.

La invención de una tradición nacional ligada a la tierra y a las costumbres campestres es un producto de la reacción de la oligarquía local frente a las costumbres importadas por los inmigrantes europeos que inundaron las ciudades a comienzo de siglo. No sólo se trataba de nacionalizar a las masas a través de un mito fundante, de la conscripción obligatoria y de la escuela pública; había también que demarcar quiénes eran los argentinos de pura cepa y quiénes eran los intrusos. Es con la inmigración, y como reacción, que cuajan en un mismo punto la propiedad de la tierra diseñada por Roca, el ejército nacional y el escolarizado Martín Fierro (quizá la mayor operación política local lograda desde la crítica literaria, producto de las conferencias de Leopoldo Lugones por el Centenario). “Negros” en ese entonces eran los “gringos”. Habrá que esperar hasta mediados de siglo, hasta los aluviones de “cabecitas negras” en Buenos Aires, para que emerja el formato actual de segregación. ¿Quiénes son, entonces, nuestros negros?

El dato genético posee, en este caso, fuerza explicativa. Más allá de que los afroargentinos son una realidad que superó a la guerra del Imperio Británico y de Mitre, más de la mitad de la población argentina posee, entre sus ancestros menos o más cercanos, a un indio americano. O sea, se le dice negro al descendiente del indio. Se le dice negro al mestizo. Al descendiente de indio que se mudó a la ciudad. Se le dice negra a la piel trigueña que se quema o congela bajo el techo de chapa de una casilla de Santa Rosa de Lima, se le dice negro al hombre de linaje toba que vive entre los chanchos en el barrio El chaquito. Se les dice negros a quienes fueron a la campos de refugiados durante las inundaciones.

Se les dice negros a los expulsados de la tierra que cayeron en los márgenes de la ciudad. Y a sus hijos. Y a los hijos de sus hijos.

Minuciosamente, supimos suprimir a lo largo de las generaciones al reverso, profundamente obsceno, de la así llamada Argentina potencia, del granero del mundo. A uno de los reversos de ese ser nacional pastoril. Bajo el nombre de negro se marca el estigma, pero en el alma, y se produce, en la historia, el borramiento del pasado y la disolución de las acciones y las masacres pasadas y presentes. Los cuerpos de quienes llevan el gen indígena y de quienes son excluidos están superpuestos e incluidos bajo un nombre que borra su (milenaria) historia política. Esos cuerpos no pueden ubicarse ni en el linaje del indio ni en el linaje del explotado: no los hizo la historia del '30 ni el neoliberalismo. Son negros, y los negros son así más allá de las condiciones: llevan la desviación en el alma.

En seco: no los hizo la historia. Los hizo y hace el nombre (y el desplazamiento) que se les otorga. Están, por principio, excluidos del pueblo legítimo, aquel que tiene el derecho social de hacer la política, y del público raciocinante, aquel que puede opinar. Su lugar, su inclusión, es el de la población a controlar y a asistir con caridad de todo tipo. El destino de sus acciones no es el de fundar derecho; aquello que sea la norma establecida, sobre ellos ha de imponerse. Sobre ellos cae el poder ya constituido, fuera de ellos está el poder constituyente. No se trata de que el discurso racista establezca una división; la división existe y el discurso racista la constituye y la alimenta.

De allí el volumen analítico que habilita el posicionamiento explícito del vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina. El 21 de marzo, en radio Mitre, Hugo Biolcati defendió el corte de ruta con una indicación: hay que “mirar el color de la piel de los que están haciendo” el piquete para entender la naturaleza de su legitimidad. La genética naturaleza de su legitimidad. Eso es poder de síntesis.

Fin del relato.

Publicado en Pausa #4, viernes 6 de junio de 2008











sábado, 9 de octubre de 2010

POESÍA: Hugo Luna


Prefiero el silencio

Prefiero el silencio: en él
Caben todas las voces
Estuve sentado al borde de una acequia
Me repara aún lo que antecede
A su inquietud
Debo haber tenido una madre muda
Habrá sido la inspiración de su palabra
Lo que depositó en mí su sarro
La borra del silencio
Vuelvo a ser aquella falta, aquel
Modo en que lo que hay
Sólo puede ser oído por la ausencia
Completa oquedad
Soliloquio de la luz
En hermandad con la secreta sombra
El silencio revela su poder cuando los corazones
Pueden escucharse como las estrellas



De dónde

De dónde viene esta pausada nube
Si el viento va para otro lado
Si no hay en su cresta ni algodones
Ni rojos de sangre ni amarillos de arena
Qué hace todo este paisaje abstracto aún
Antes de recordar su forma
Dice más que el misterio lengüita orográfica
De sus quince conserva el encaje
Si la miro hace la mueca tolteca
Si la escucho entiendo lo que es el silencio
Ya no sé si está adentro o afuera
No sé si hay un afuera más allá de los árboles
Que se mueven con sus lenguas encendidas de verde
No sé si hay un adentro más acá de la nube
Que llega como en sueño
Con su historia del mundo y del agua aún blanca
De dónde viene de dónde esta nube pausada



Anotaciones: la mujer

La mujer entra o sale de la casa. La casa jamás quedará vacía. La casa es un vientre. “La casa se estrechó contra mí como una loba, y por momentos sentía su aroma descender maternalmente hasta mi corazón” dice Bachelar. La casa guardará el orden femenino sutil, la pipa –es decir su opuesto- será depositada en su caja, no la caja de la casa sino su caja propia como testimonio del efecto de la memoria. La mujer una vez grabó en humo lo que mejor perdura de una promesa. Ella es la promesa y será buscada deseada por los labios por el aire por lo que se ausenta.

La mujer es la madre. Ha trabajado mucho para ello. Mira a su hijo que no es precisamente su espejo. Sabe las diferencias. Recoge su cabello pero no es el único gesto reparativo que tiene con lo que cae, con lo que empuja el viento. Todo lo que hay en ella le pertenece. Por eso ofrece. Quien está frente a ella tiene que saberlo.

La mujer cruza lentamente la calle. No es una coquetería, es una templanza del tiempo. Muchas de las banderas que ahora son jirones sobre los cables, sobre las antenas, sobre las copas de los árboles, sobre los edificios derrumbados o nuevos, sobre los carteles comerciales, fueron estandarte. La mujer no termina nunca de cruzar la calle y en esa militancia, en ese traveling lento, reconstruye.

La mujer es lo que yo llamo la espalda. Sólo la espalda. Lennon decía que es el negro del mundo. Las cuestiones de género han dejado en el tiempo a la vieja Grecia y sus pensadores poco amables. Si el eje se corriera por un momento –lo que sería una vida y toda otra vida de trabajo- las cosas no serían antinómicas y no necesitaríamos una ley para que pudiera ocupar cargos públicos. La mujer le digo a la Lispector, a la Duras, a Alejandra Alejandra debajo estoy yo Alejandra. La mujer le digo a Nenúfar. La mujer le digo a lo que guardo en el silencio, no por el pudor de la privacidad, sino por la fragilidad de los corazones.

La mujer entonces, finalmente, inicia también la palabra. De un puro nacimiento, de prodigado cuerpo. La palabra la leche el amamantamiento. La primera palabra antes de que la palabra diera inicio a su fonética aventura. El lenguaje invocado por el latido. La mujer juntó del tendedero las sílabas que ha prestado al viento. La mujer ha estado mucho tiempo callada y antes de abrir todas las ventanas, todas las puertas, todos los grifos y las botellas y los mensajes y los asombros ha sentido un sigilo, una idea como un sigilo que nos llena de esperanza. La mujer cierta como el humo o la niebla. Bella como la luz del día.
















martes, 5 de octubre de 2010

LATINOAMÉRICA:
Alianzas políticas mantienen en expectativa a Brasil luego de resultados electorales


Los comentarios de los brasileños no se separan del tema de las alianzas y nuevas estrategias que se esperan antes del balotaje que enfrentará nuevamente a la candidata por el Partido de los Trabajadores, Dilma Rouseff con el derechista, José Serra.


Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores)

Los brasileños amanecieron este lunes con gran expectativa ante la noticia de que nuevamente tendrán que ir a las urnas el próximo 31 de octubre en lo que será la segunda vuelta de las elecciones generales en ese país, que revelará el nombre del presidente que regirá los destinos durante los próximos cuatro años.

La jornada laboral en todas las ciudades se inició con normalidad, igualmente las demás actividades que mueven al gigante del sur. Sin embargo, los comentarios de los ciudadanos no se separan del tema de las alianzas y nuevas estrategias que se esperan antes del balotaje que enfrentará nuevamente a la candidata por el Partido de los Trabajadores, Dilma Rouseff contra el derechista, José Serra.

Marina Silva (Partido Verde)

Luego de saberse los resultados en la noche del domingo, en los que se daba como ganadora a la aspirante gubernamental con 46 por ciento de los votos, la atención se enfocó directamente a la otra candidata por el Partido verde, Marina Silva , quien quedó tercera con un sorprendente 19 por ciento.

Tanto como el partido de los Trabajadores, como el opositor partido de la Social Democracia Brasileña, buscan desde este lunes conquistar la atención de los seguidores de Silva y concretar la alianza que los lleve a la presidencia de uno de los países más importantes a nivel de crecimiento del mundo.

José Serra (Partido de la Social Democracia Brasileña)

Sin embargo, parte de la atención se centra también en bajar el alto índice de abstención (17,6 por ciento) registrado este domingo, pese a que la participación en unas elecciones es de carácter obligatorio para cualquier ciudadano y su falta implica múltiples sanciones.

Rousseff manifestó este domingo después de conocerse los resultados electorales que enfrentará la segunda vuelta "con mucha garra y energía" y considera que "esta etapa un momento muy especial en mi vida".

Por su parte Serra, en su discurso tras el proceso, felicitó a Marina Silva por su juego político y entre líneas le invitó a unirse para llegar a la presidencia.

"Quiero felicitar a Marina Silva. Ella ha contribuido al juego democrático en Brasil", dijo Serra a sus simpatizantes.

Silva es una ambientalista que perteneció al partido de los Trabajadores y al gabinete de Lula de 2003 hasta 2008 cuando decidió renunciar para formar su movimiento.

La única candidata mujer zambo que ha existido en Brasil, dijo este domingo que el partido se reunirá en la semana para decidir a quién apoyará, sin embargo, dejó claro que "el voto no es de Marina, no es de Serra y no es de Dilma. El voto es del elector".

Con 99,71 por ciento de los votos escrutados por el Tribunal Superior Electoral (TSE) Rousseff se mantiene arriba con 46,85 por ciento de los votos, la sigue José Serra con 32,63 por ciento y en tercer lugar Silva con 19,36 por ciento.

La abanderada del PT ha logrado acumular un total de 47 millones 473 mil 679 votos, le sigue el líder del Partido de la Social Democracia brasileña con 33 millones 65 mil 45 y finalmente, la postulada por el Partido Verde con 19 millones 616 mil 408 papeletas contabilizadas.

Los niveles de abstención se sitúan en 18,10 por ciento, se registraron además 3,13 por ciento de votos en blanco y nulos 5,50 por ciento.















miércoles, 29 de septiembre de 2010

PINTA TU ALDEA


Por Santiago Giordano

El Cuchi Leguizamón cumpliría hoy 93 años, y el lunes pasado se cumplieron diez de su muerte. El compositor y pianista Guillermo Klein y uno de los hijos del creador salteño, Delfín Leguizamón, hablan de Domador de huellas, un disco que aborda la obra del autor de “La pomeña” desde otro lugar, donde el jazz y las vanguardias se dejan encantar por la gracia del folklore.

 GUILLERMO KLEIN Y DELFIN LEGUIZAMON HABLAN DE DOMADOR DE HUELLAS

"Cada tema del Cuchi es una reflexión, una tesis”

Uno de los compositores argentinos con mayor reconocimiento internacional y el tercero de los cuatro hijos de Gustavo “Cuchi” Leguizamón coinciden en la vigencia artística del creador salteño. Klein y su banda presentarán hoy el CD, con Liliana Herrero como invitada.

Guillermo Klein y Delfín Leguizamón

La charla trae los temas de siempre. Esos argumentos que surgen naturalmente a medida que se modelan conversaciones que parecen iniciadas –acaso sea así– hace mucho y muy lejos. Son las 9 de la mañana de un normal día agitado; en un bar de Palermo, Delfín Leguizamón y Guillermo Klein conversan sobre Gustavo “Cuchi” Leguizamón. El tercero de los cuatro hijos del músico, junto a uno de los compositores argentinos con mayor reconocimiento internacional, evoca a un creador tan arraigado a la tierra que lo circundaba como pertinaz perseguidor de lo que estaba más allá. A quien sin romper su aura proyectó la zamba, de la certeza de la danza al horizonte de las preguntas que no esperan respuesta. A un músico que ante la relatividad de los adjetivos convendría reconocer, simplemente, como único e irrepetible. Se habla del Cuchi. Entonces, inevitablemente, en la charla resuenan los argumentos del tiempo y sus paisajes, la muerte, la ética, la justicia, la poesía, los bueyes perdidos y los robados. Y la música, claro. O mejor dicho las músicas, que se llaman Duke Ellington o Thelonius Monk o Eric Satie o Los Fronterizos o un coplero anónimo.

Hoy el Cuchi cumpliría 93 años; el lunes pasado se cumplieron diez desde su muerte. Más por la epifanía de otro cumpleaños que por el rito necrológico del número redondo, esta noche a las 21 en el Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549), Klein presentará junto a su grupo Base de Nave y la cantante Liliana Herrero, el disco Domador de huellas. Se trata de un trabajo publicado en Argentina por Limbo Music (distribuido por Acqua Records) y en Estados Unidos por Sunnyside Records, en el que el pianista y compositor escucha la música de Leguizamón desde otro lugar, donde el jazz y las vanguardias históricas de la música escrita se dejan encantar por la gracia del folklore. Como hiciera el mismo Leguizamón en su momento, Klein impulsa ahora el más allá, en la misma dirección ética y estética. Con él estarán el saxofonista Miguel Zenón y el pianista Aaron Goldberg, que llegan desde Nueva York para este homenaje (ver aparte).

La calma se ciñe a la mesa, en contraste con el vértigo ciudadano que la roza con bocinazos y la película acelerada de los transeúntes. Delfín desparrama las hojas de coca sobre la mesa. Klein fuma y con poco fervor por acertar en el pronóstico mira al cielo anunciando que a la tarde podría llover. “Y sí... el Cuchi decía que Buenos Aires lo limitaba como artista”, suelta Delfín, psicólogo, nacido en Salta y radicado en la ciudad de Buenos Aires desde hace mucho. “El no hubiera podido vivir en otro lugar que no fuera Salta –continúa sobre su padre–. Venía a Buenos Aires, estaba unos días y se volvía. Le encantaba vivir donde nació, seguramente porque ahí podía moverse con absoluta libertad. El Cuchi hablaba del tiempo enloquecido de los porteños y en términos musicales lo comparaba con los de la gente del interior y su manera de hablar. Notaba que los cordobeses tienen una entonación que responde a un modo de sentir el tiempo, los salteños la suya, y así cada uno...” “Yo siento que el tiempo se va en arreglar lo que se construyó”, interviene Klein. “Fijate que al fin y al cabo, si fuese así, estaría bueno –replica Delfín–, pero acá no se arregla lo viejo, sino que se construye otra cosa en su lugar. Ese desprecio por la historia es terrible”.

Gustavo "Cuchi" Leguizamón


Seguramente Klein es uno de los músicos que con más originalidad y desparpajo leyeron la obra de Leguizamón. Concretamente, su relación con la música –y la poesía– del salteño nació tras un encargo de Adrián Iaies para el Festival de Jazz de Buenos Aires de 2008. “Cuando empecé a recoger temas del Cuchi me di cuenta de que ya los conocía, pero no sabía que eran de él”, cuenta Klein. “Conseguí partituras, grabaciones y empecé a ver lo que había en YouTube. En general me llamó la atención lo estandarizados que estaban los temas y las interpretaciones, excepto el disco de Juan Falú y Liliana Herrero –Leguizamón-Castilla (2000)–, más jazzero que mucho jazz que anda dando vueltas por el mundo. Así fueron saliendo algunas ideas, empecé a crear mi propio Cuchi. En ningún momento pensé hacer folklore, el diálogo se dio directamente con la música del Cuchi, y enseguida me di cuenta de que era muy parecida a la de Duke Ellington: generosa y sensual, pero también lúdica.” “Es muy linda esa idea de ‘música generosa’ –interviene Delfín–. Una música que te permite ir a cualquier lado con ella, sólo hay que animarse y conocerla. La transmisión no necesariamente tiene que ser generacional, tampoco se produce por ósmosis: necesita un valiente que salte y alguien que del otro lado la interprete. Nietzsche dice que cada uno se inventa un padre, el padre que puede. Yo tuve problemas en inventarme uno, porque el mío ya estaba inventado.”

Delfín destaca que desde un primer momento quedó encantado con el trabajo de Klein, por el respeto y el cariño que muestra hacia la música del Cuchi. “No deja de sorprenderme cómo viniendo de otro lugar fue capaz de pescar esos instantes decisivos de la música del Cuchi y hacer de eso belleza y emoción”, dice. “Cuando Guillermo me contó el nombre que le pondría al disco, jugamos un rato sobre qué significaba ser domador y qué simbolizaba la huella. Días después le mandé una cosa que escribí. El la incluyó en las notas del disco y eso, además de honrarme, me permitió algo que es muy difícil para el hijo de un genio como fue el Cuchi. En una época hablaba de mi tata y del Cuchi, como si fueran dos cosas distintas; acá pude expresar mi admiración por la obra de un artista que por otro lado es mi tata. Los pude juntar.”

“Zamba de la viuda”, “Coplas del regreso”, “La pomeña”, “Cartas de amor que se queman”, “Zamba de Lozano”, “De solo estar” y “Maturana” son algunos de los temas incluidos en el disco que en agosto se presentó en el Village Vanguard, uno de los santuarios del jazz moderno, y que esta noche completará su periplo de Nueva York al Abasto. “Si bien hay una idea de obra, cada tema es una reflexión, una tesis –asegura Klein–, como deben haber sido para el Cuchi en el momento de componerlos.” “También está ‘La mulánima’, una zamba que es muy linda, a la que nunca se le dio bola –agrega Delfín–. Cuando se la pasé a Guillermo, enseguida entendió que mis ganas eran las ganas del Cuchi. Y se hicieron sus ganas. La única dirección que el Cuchi tenía como creador era el deseo. Su dimensión no era aprender o enseñar, él decía que a la música la trabajaba. Su lógica era la atracción y para eso no necesitaba del orden escolástico. Cuando estaba ya muy enfermo, en un reportaje le preguntaron cuál era su relación con la tierra y contestó: ‘¡Yo me la como a la tierra! Soy como rococo sediento de un río crecido de zambas’.” “Es la pasión de las ideas –agrega Klein–. Como Stravinsky, que estudió orquestación con Rimsky Korsakov, después hizo la Consagración de la primavera y otros ballets y mientras los componía aprendía qué estaba haciendo. El neoclasicismo es él estudiando la tradición clásica, ¡eso es mortal! En ese lugar lo veo al Cuchi y yo soy igual: si quiero estudiar Messiaen lo escucho y escribo lo que escucho. En esa visión, que seguramente es sesgada, está la originalidad.”

Lejos de romperla para superponerse a ella, Klein exalta la música del Cuchi. La espera ahí, donde es capaz de llegar sola y la celebra. Gestos que descienden del minimalismo, un refinado gusto por el contrapunto que se traduce en un fluido diálogo instrumental, una búsqueda armónica que más allá de sus excursiones cromáticas balancea las formas y el respeto por melodías que efectivamente no necesitan nada más se combinan en su reflexión apasionada. Fascinado por esa naturaleza prodigiosamente melódica, en la introducción de “Chacarera del zorrito” Klein transcribió la entonación natural del Cuchi mientras hablaba, es decir su tonada. “No me podía explicar cómo llegaba el Cuchi a decidir esos saltos con que arma sus melodías, hasta que descubrí que esos intervalos de séptima, por ejemplo, estaban en la melodía natural de su manera de hablar”, cuenta. “El tipo tenía innato lo que la tradición musical evitó hacer durante mucho tiempo y lo integró a su música, para que suene con el acento de su gente. Eso es extraordinario.”

“Encontrarme con la música del Cuchi fue un impacto muy fuerte –concluye Klein–. Me hizo repensar la intimidad entre melodía y palabra. También me llevó a replantearme el espacio de la improvisación en el tema, de qué debería tratarse, para qué esos solos eternos, por qué es importante plantear bien una melodía. Yo vivo con una sensación de angustia respecto de lo que tengo adentro, hasta que logro exorcizarlo en una obra. Hacer lo del Cuchi fue descubrir un universo fascinante, que incorporé y seguirá conmigo el resto de mi vida. Inclusive después de este homenaje.”

Miércoles, 29 de septiembre de 2010











lunes, 27 de septiembre de 2010

Red de solidaridades para luchadoras incansables


EL APOYO INTERNACIONAL A LA POSTULACIÓN DE LAS ABUELAS DE PLAZA DE MAYO AL PREMIO NOBEL DE LA PAZ

El 8 de octubre el Comité Nobel anunciará quién resultó electo como ejemplo de la paz en el mundo. Agradecida por la candidatura que impulsó el senador Daniel Filmus, Estela de Carlotto dijo que “el mejor premio, siempre, es encontrar otro nieto”.

El juez español Baltasar Garzón, la senadora chilena Isabel Allende, el cantante Joan Manuel Serrat y la Selección Argentina de fútbol son algunos de los embajadores de lujo que impulsan la postulación de las Abuelas de Plaza de Mayo para el Premio Nobel de la Paz. Convocados por la asociación civil Abuelas de la Paz, todos ellos brindaron su respaldo a la organización que preside Estela de Carlotto y abogaron por que el premio que el comité noruego entregará en dos semanas se lo lleve Abuelas “por su incansable tarea”.

La candidatura, impulsada por tercer año consecutivo por el senador Daniel Filmus, fue aceptada por el comité el 20 de abril. Desde entonces, decenas de artistas y personalidades que por su prestigio y trayectoria gozan de una fuerte visibilidad pública se sumaron a la iniciativa y comenzaron a oficiar como sus embajadores ante el mundo.


El arte

“Su causa es la mía”, manifestó Serrat en su carta de apoyo. “Su ejemplo, su compromiso y su trabajo incansable a lo largo de todos estos años han hecho posible no sólo rescatar y restituir a las legítimas familias a muchos niños secuestrados por la dictadura sino también mantener encendida en la sociedad, dentro y fuera de la Argentina, la llama de la conciencia que nos empuja a conocer la verdad”, escribió.

El músico catalán forma parte del Consejo de Notables que el mes pasado hizo su presentación oficial en el Senado argentino. En aquel entonces, el juez Baltasar Garzón –suspendido en su país por investigar los crímenes del franquismo– dio su apoyo a las Abuelas en un acto que compartió junto a la senadora Isabel Allende, la hija del ex presidente Salvador Allende; y el ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak.

El madrileño Ismael Serrano también se manifestó a favor de la iniciativa. Las Abuelas –dijo– “forman parte de una asociación que lucha por la identidad y la justicia, contra el olvido y el silencio. Hubieran preferido no asumir el protagonismo que hoy tienen, pero terribles circunstancias las obligaron a tomar la responsabilidad que al día de hoy las ha convertido en indispensables referentes morales en todo el mundo”, expresó el músico. El autor de “Principio de incertidumbre” relató algunas de las charlas que compartió con Carlotto y con Tati Almeida, la referente de Madres de Plaza de Mayo, y luego confesó: “En cada encuentro trato de contagiarme de su arrebatadora juventud”.

“Aun hoy, hombres y mujeres nacidos entre el ’75 y el ’80, con dudas con respecto a su identidad biológica, siguen acudiendo a las Abuelas en busca de la verdad”, contó Serrano. “Tras el análisis de ADN, después de tantos años, vuelven a nacer al reconocerse en las fotos de los padres reencontrados que las abuelas siempre guardan como un tesoro”, concluyó.

Para el músico Miguel Angel Estrella, embajador argentino ante la Unesco, la acción de Abuelas es “una causa de amor y justicia para pacificar nuestra sociedad”. “Su acción humanista, valiente y de gran coraje ha contribuido no sólo a resistir una dictadura cruel, sino también a preparar el retorno a la democracia –escribió Estrella desde París–. Conquistada ésta, con nobleza e inteligencia ejemplares comenzaron las investigaciones sin pausas para llegar a los juicios de los represores, responsables de la desaparición de sus hijos y del robo de los nietos nacidos durante el cautiverio de sus madres.”


Apoyos locales

Uno de los respaldos argentinos más difundidos recibidos por Abuelas fue el del ex entrenador de la selección nacional Diego Maradona. Junto con el suyo, llegó el de todo el equipo celeste y blanco, que el pasado 24 de mayo desplegó una bandera en el estadio Monumental apoyando la postulación.

En los días previos a la Copa del Mundo, el ex DT recibió en Sudáfrica a Carlotto. Maradona, quien había conocido a la titular de Abuelas en un acto por el 1º de mayo en Cuba, expresó su respaldo a las acciones emprendidas por la organización. “Todos tenemos que estar con ellas”, expresó Maradona, antes de abrazarse con Carlotto en una imagen que recorrió el mundo. Ella prefirió aclarar que que “el mejor premio, siempre, es encontrar otro nieto”.

Otros apoyos locales fueron los de los músicos León Gieco y Gustavo Santaolalla, el rabino Daniel Goldman, el historiador Felipe Pigna, el periodista Pedro Brieger y el filósofo Ricardo Forster. En esa misma línea, Abuelas de la Paz organizó durante las últimas semanas juntas de firmas en distintos puntos del país, buscando darle un espaldarazo popular a la iniciativa. Hasta ayer se habían recolectado más de 12 mil adhesiones.


Las chances

Este año llegó a Oslo la cifra record de 327 propuestas de nominaciones. Se habló, por ejemplo, de una potencial candidatura del presidente de Bolivia, Evo Morales –que obtuvo el respaldo del ex Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel–, pero hasta ahora los integrantes del jurado mantuvieron un fuerte hermetismo sobre los potenciales competidores de Abuelas. Todo parece indicar que, fiel a su estilo, el Comité que desde 1901 entrega los premios mantendrá en secreto la nómina final.

El ganador será anunciado en Oslo el viernes 8 de octubre y la ceremonia de entrega de premios tendrá lugar el 10 de diciembre, cuando se conmemore la muerte del sueco Alfred Nobel, ideólogo del galardón.

“Se lo merecen por muchas razones, no sólo por las históricas –expresó Filmus al justificar la iniciativa–. No sólo por haber peleado en épocas en las que el terrorismo de Estado imperaba en la Argentina, sino porque siempre han buscado justicia y memoria, y nunca la venganza ni la revancha personal”, agregó.

Argumentos similares brindó la organización Abuelas de la Paz. “Con su lucha infatigable se han transformado en uno de los principales paladines y símbolos del valor de la democracia y la paz en América latina, uno de los continentes más golpeados por las interrupciones del orden constitucional”, expresaron sus referentes. En menos de dos semanas se sabrá si finalmente llegó la hora de ese reconocimiento.

Producción: Federico Poore











martes, 7 de septiembre de 2010

Ciclo Música en el Auditorio
"Rodolfo Walsh"


Facultad de Ciencias de la Educación 
Buenos Aires 389 - Paraná, Entre Ríos


Esta idea nace de la necesidad de abrir otros espacios culturales y que de ahí surjan nuevos proyectos y propuestas. El propósito a futuro es traer y mostrar diferentes expresiones artísticas, como teatro, danza, fotografía, plástica, etc.

Este viernes 10 de septiembre a las 21 hs los invitamos a que participen de la primera fecha del ciclo con la presentación de Sequetein (Música Popular Brasilera).

Myspace de la banda:
www.myspace.com/sequetein


¡LOS ESPERAMOS!


 
 
 
La organización del ciclo está a cargo de Carina Netto y Miguel Latuff.

Auspicia:
-Secretaría de Extensión
-Facultad de Ciencias de la Educación / UNER
-APUNER
-LT14
 
Para saber más sobre las próximas propuestas visitá el espacio del Ciclo en facebook haciendo click en el siguiente link: http://www.facebook.com/profile.php?id=100001486982434&v=app_2309869772
 
Contacto: musicaenelauditorio@gmail.com
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

PRESENTACIÓN LIBRO "LA SOCIEDAD ARGENTINA HOY FRENTE A LOS AÑOS 70"‏






PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LA SOCIEDAD ARGENTINA HOY FRENTE A LOS AÑOS ‘70”

Jueves 9 de septiembre / 19 hs.

Centro Cultural de la Memorio Haroldo Conti
Av. del Libertador 8151 (CABA) (Ex ESMA)

El Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti tiene el agrado de invitarlo a la presentación del libro “La sociedad argentina hoy frente a los años ‘70”, integrado por los ensayos seleccionados para el Premio Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti/2008 y publicado por editorial Eudeba.

Los autores premiados son Claudia Medvescig, Rocío Otero, Valentina Salvi y Alejando Villa.

Panel:
Mónica Pinto, decana de la facultad de Derecho de la UBA
Patricia Funes, historiadora
Claudia Medvescig, autora del ensayo ganador del Premio
Eduardo Jozami, Director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti














martes, 24 de agosto de 2010

FUTURA LEY NACIONAL DE LA MUSICA

Una ley como se nos canta

El proyecto de Ley Nacional de la Música –que intenta resolver problemas del gremio de los músicos– llegó al Senado de la Nación. Los músicos van por la “despenalización del rock”. A votar, mi amor.

Más de cuatro años les llevó a cientos de músicos consensuar los siete principales puntos de una posible futura Ley Nacional de la Música, una iniciativa que intenta resolver las situaciones de crisis tecnológicas, económicas, edilicias, presupuestables y de concentración metropolitana.

1. Creación del Instituto Nacional de la Música, con representantes de cada provincia, autores, compositores, intérpretes y productores, entidades educativas, sindicales, productivas y de música en vivo, para que regule, organice y facilite la producción musical.

2. Que el 50 por ciento de los beneficios que otorgue el Instituto sea en herramientas que solucionen el proceso productivo musical.

3. Creación de circuitos estables de música en vivo en cada región.

4. Participación de las distintas regiones en los beneficios otorgados por el Instituto.

5. Mejora de la difusión de música nacional en medios de comunicación.

6. Creación de un circuito cultural social con función de acercamiento de las expresiones musicales a sectores con escaso o nulo acceso a ellas.

7. Formación integral del músico, con conocimiento profundo y organizado en los derechos intelectuales y laborales.

Cuatro años atrás, cuando comenzaban a poner en común estas ideas, un decreto reglamentaba la Ley del Ejecutante Musical, un estatuto diseñado en 1958 y nunca aplicado hasta entonces. En 2006 resultó un claro paliativo de emergencia que nada tenía que ver con la real problemática del músico. El principal problema era que reducía los complejos y variados vínculos artísticos (que en este caso son también laborales) a las figuras clásicas de Patrón y Empleado, desoyendo decenas de trabajos asociados a la producción musical y generando una suerte de encadenado de jerarquías.

Tras numerosas idas y vueltas, más por capricho burocrático que por voluntad de los músicos, finalmente el proyecto fue presentado al Senado de la Nación recientemente bajo el título “Creación del Instituto Nacional de la Música”, con el apoyo expreso de los principales referentes oficialistas y la mirada cierta que aportaron los músicos locales: la necesidad de mejorar la difusión, la formación, la federalización y la estabilidad, no sólo del rock sino de la música en todas sus expresiones.

Esta es, hoy, nuestra nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Esto que alguna vez fue quimera de unos cuantos obstinados agrupados en la UMI, o no federados allí pero igualmente independientes, es hoy nuestro Matrimonio Igualitario, nuestra Despenalización del Rock. Que el proyecto ya esté en el Senado de la Nación, por un lado, significa que la primera fase se ha logrado: la puesta en común de cientos de músicos y personalidades de la cultura adherentes, en pos de un bien común. Pero también significa que, ahora, la iniciativa va quedando a merced de las voluntades políticas y legislativas de turno. Para que nadie se duerma en los laureles y para que el proyecto no quedé en un cajón, bien está conocer al menos esos puntos, mandar adhesiones a UMI, sumar voluntades por todas las vías posibles: plazas, banderas, etc...

Por Luis Paz
Suplemento NO
Jueves, 19 de agosto de 2010


Más información:














viernes, 20 de agosto de 2010

Efeméride Universidad Obrera‏


EL 19 DE AGOSTO DE 1948

“EL JUSTICIALISMO CREA LA UNIVERSIDAD NACIONAL OBRERA”


Perón crea la Universidad Nacional Obrera que luego se transformará en la Universidad Tecnológica Nacional

La creación de la Universidad Obrera Nacional, por la Ley 13.229 el 19 de Agosto de 1948, por parte del justicialismo, se inserta en el proyecto de Juan Perón de una Nación de neto corte popular y de reivindicación de la clase trabajadora argentina.

El cien por cien del alumnado estaba constituido por trabajadores y técnicos en la especialidad que elegían, que no podían acceder a las universidades tradicionales.

El carácter innovador y revolucionario de dicha fundación y los elementos constitutivos de la nueva realidad educativa son los pilares de la fundación de la Universidad Obrera.

La participación del obrero se daba "adscripto a un grupo social previo", encuadrado en una organización sindical y respondía a las crecientes necesidades de mano de obra calificada para acompañar el proceso de industrialización que venía a suplantar al modelo agro-importador y anti-industrialista de carácter oligárquico.

Habían transcurrido sólo 4 meses de la jura del Tte. Gral. Juan Domingo Perón como Presidente de la Nación por segunda vez consecutiva y habían pasado apenas dos meses del día en que una cruel enfermedad se había llevado a Eva Perón, cuando, el 7 de Octubre de 1952, se realiza el acto fundacional efectivo de la Universidad Obrera Nacional.

La fundación de esa Universidad venía a concretar un esfuerzo sistemático por acercar los beneficios de la capacitación profesional y la educación técnica a la clase trabajadora del país.

La Universidad fue creada por la Ley 13.229 el 19 de Agosto de 1948 y su "Reglamento de Organización y Funcionamiento" fue sancionado por decreto Nº 8014 del 7 de Octubre de 1952.

Era una Universidad para los obreros. Los alumnos podían ser egresados del 2do Ciclo de la CNAOP (tenían prioridad de ingreso) o de las escuelas industriales de la Nación. Debían demostrar ser obreros mediante certificación extendida por la C.G.T.

El 17 de marzo de 1953 la Universidad Obrera abrió sus puertas. Su sede central y también la Facultad Regional Buenos Aires, se hallaban en el amplio edificio de la calle Medrano al 951, que compartían con la Dirección General de Enseñanza Técnica.

Las fotografías que reproduce la Revista de la Universidad Obrera permiten descubrir espacios cómodos, aulas y laboratorios generosamente equipados, un amplio salón de actos y otros detalles reveladores.

En el hall, los bustos de Perón y su esposa, algunas esculturas y, por doquier, leyendas murales breves que testimoniaban el agradecimiento de los obreros argentinos o transcribían frases del conductor.

La Universidad pretendía ofrecer la imagen de una nueva realidad del justicialismo que el gobierno propugnaba. La tutelar indicación del Presidente orientó su marcha y fue evidente en la gestión de su primer y único rector durante el peronismo, Cecilio Conditi, dirigente sindical, egresado de la Escuela Sindical de la C.G.T., simbolizó en el rectorado el nuevo concepto de universidad abierta al pueblo que sustentaba el oficialismo.

El acto de inauguración del primer ciclo lectivo contó con la asistencia del Gral. Perón, profesor honorario del establecimiento, y adquirió los matices propios de un gran acontecimiento nacional.

Más tarde, en una clase magistral ofrecida al auditorio, el Gral. Perón retomó sus concepciones acerca de la cultura, la ciencia, la instrucción industrial y la virtud ciudadana y rememoró sus "sueños" como Secretario de Previsión sobre la elevación cultural del pueblo.

Esta universidad concretaba aquellos ideales; preparaba técnicos y a la vez, formaría los ciudadanos de la Nueva Argentina.

Tras ubicar a la universidad Obrera como una respuesta a las necesidades de la industria, Perón definió sus características diciendo: "No queremos universidades para formar charlatanes y generalizadores. No queremos escuelas para formar hombres que les digan a los demás cómo hay que hacer las cosas sino hombres que sepan hacer por sí las cosas (...) y para esto hay que tener manos de trabajador y vivir con olor a aceite de las máquinas".

Al mismo tiempo que estos actos iniciaban los cursos en la Capital Federal, inauguraban el primer ciclo lectivo las Facultades Regionales de Santa Fe, Rosario y Córdoba; unos meses más tarde, el 16 de junio de 1953, lo hacía la de Mendoza. Su creación había sido prevista por la ley 13229/48 y se incluyó en el Segundo Plan Quinquenal. 20 Posteriormente se crearon las de Bahía Blanca (28/1/54), La Plata (28/154), Tucumán (28/1/54) y Avellaneda (31/3/55).

Las especialidades que las distintas facultades ofrecían eran: Construcciones de obras, Hormigón armado, Obras sanitarias, Construcciones mecánicas, Automotores, Transportes y Mecánica Ferroviaria, Instalaciones eléctricas, Construcciones electromecánicas, Construcciones aeronáuticas, Industrias textiles, Industrias químicas, Construcciones navales, Mecánica rural, Electrotécnica, Construcciones de obras y antisísmicas y Telecomunicaciones.

El plan de estudios original abarcaba cinco años, con cinco o seis materias a cursar en cada uno de ellos. En los planes de todas las carreras existían ciertas asignaturas comunes: Sindicalismo Justicialista y Legislación Obrera I y II, Legislación del trabajo, Tecnología de fabricación y organización industrial, Administración y contabilidad industrial e Higiene y seguridad industrial.

Los criterios que ordenaron la estructuración de estos planes y programas de estudio fueron de diversa índole. Por un lado, la necesidad de formar ingenieros "...con una sólida base físico-matemática"; a la vez, "...elevar el nivel intelectual del obrero", y por fin, reflejar "...la compenetración con la Doctrina Nacional y el Plan de Gobierno".

El cien por cien del alumnado estaba constituido por trabajadores y técnicos en la especialidad que elegían. La Universidad Obrera Nacional se convirtió en 1962 en la Universidad Tecnológica Nacional.














domingo, 15 de agosto de 2010

Se conocieron las propuestas para refaccionar la Casa de la Cultura

El proyecto impulsado por el Gobierno provincial para recuperar el centenario inmueble marcha con viento a favor

Un paso importante en pos de concretar una vieja aspiración de sectores vinculados a la actividad artística y a la cultura en general en toda la zona, se llevó a cabo el martes: la apertura de sobres para las obras de ampliación, restauración y puesta en valor de la Casa de la Cultura de la ciudad de Paraná. El proyecto impulsado por el Gobierno provincial para recuperar el centenario inmueble marcha con viento a favor. La iniciativa, enmarcada en un plan de recuperación patrimonial con motivo del Bicentenario, avanzó un paso más al concretarse el martes la apertura de sobres para concretar los trabajos que agregarán espacios para desarrollo de actividades culturales y ligadas a expresiones de diversas disciplinas artísticas.



El acto se realizó en la Subsecretaría de Arquitectura y Construcciones con la presencia del ministro de Planeamiento, Infraestructura y Servicios, Guillermo Federik, y el subsecretario de Cultura, Roberto Romani.

Sólo una empresa presentó propuesta económica para la valorización de este edificio emblemático en la vida cultural de la provincia. La misma correspondió a Szczech y Szczech Empresa Constructora, que ofertó por la suma de 7.344.153,56 pesos -bastante más de los alrededor de cinco millones y medio de pesos que contemplaba el llamado- y, según lo establecido, de resultar adjudicada tendrá un plazo de 365 días corridos para la ejecución de la obra.

La firma, que ha realizado obras de similar tenor en la provincia, es la que actualmente lleva adelante las tareas de recuperación en el Colegio Nacional de Paraná.

“Decimos que es una obra emblemática no sólo para Paraná sino para toda la provincia.”, destacó el ministro de Planeamiento, Guillermo Federik.

Se trata de “una inversión importante que implica, por un lado, la mirada de respeto que tiene el gobierno para la valorización de los edificios emblemáticos, de significación arquitectónica, histórica y cultural, como es este caso. Pero también una apuesta al desarrollo de la cultura porque se amplía lo que es el actual predio para un salón auditorio que permitirá acoger distintas actividades vinculadas a la cultura.”

El ministro resaltó también que, en continuidad con los trabajos que el gobierno provincial realiza en el Centro Cultural La Vieja Usina, la inversión que se realizará en la Casa de la Cultura “está marcando una pauta en cuanto a inversión en materia de cultura”. En ese sentido, lo enmarcó en la apuesta del gobierno en materia de obra pública “no sólo en generación de nuevos edificios, sino de puesta en valor. Lo estamos haciendo en toda la provincia y es una política de estado, que por primera vez se impone desde el gobierno provincial”.

Por su parte, el subsecretario de Cultura, Roberto Romani, calificó como “absolutamente trascendente” el paso que se da con la realización de esta licitación. “Tiene que ver con una política de estado de levantar paredes para la cultura, cuando simultáneamente se están levantando paredes para el desarrollo entrerriano, para la educación, en el plano vial, inaugurando viviendas”.

“Se salvan edificios por donde pasó la historia de nuestra provincia y se los pone al servicio de la gente. La Casa de la Cultura prestará un servicio inestimable a la vida cultural de la provincia y la ciudad. Además pensemos que seguimos trabajando en La Vieja Usina, transformando ese rincón tan hermoso de la ciudad en un punto de referencia para la vida cultural de Paraná y Entre Ríos”, expresó el funcionario.

Finalmente, recalcó la importancia de la recuperación de estos edificios para beneficio de la comunidad, pero “fundamentalmente para las generaciones venideras que van a encontrar no sólo la aureola festiva del Bicentenario, sino las huellas de un gobierno que entendió que en los 200 años de la Patria era necesario apuntalar la vida educacional y cultural del pueblo”.

La casona de 9 de Julio y Carbó de Paraná es una construcción que data de fines de siglo XIX. Sobre el sector que ocupa en calle 9 de julio se realizará la ampliación del edificio. Allí se generará un ingreso de público a través de una plaza seca. El fin de esta modificación es que genere a la vez un quiebre entre la edificación original y la ampliación, marcar este ingreso y generar un espacio convocante.

Desde el hall de distribución, se plantearán las conexiones entre el edificio original y la ampliación, en sentido vertical y horizontal. Con esa premisa, se reforzará la idea de generar un solo ingreso habilitado al público por calle 9 de Julio y un ingreso administrativo por calle Carbó. El ingreso de la esquina sería utilizado por el Centro de Artesanos, actividad que cohabita en el edificio.

En Planta Baja, se encuentran los locales que albergarán funciones de Sala de Auditorio con capacidad para 125 personas sentadas, depósitos generales y camarines, oficinas, sanitarios y circulaciones verticales. En el sector de la Casa original, se realizará la demolición de locales sobre el patio, con el fin de ampliar el mismo recorrido original de la galería que cierra el mismo, tanto en planta baja como en la planta alta.

Además del Centro de Artesanos, se generará una oficina de información sobre el ingreso administrativo, en el patio principal se ubicará un escenario de tipo fijo con el fin de ser utilizado como tal y como apoyatura del servicio de buffet que se plantea en la vinculación entre la ampliación y el sector original.

En la planta alta se ubican las oficinas administrativas y salón de usos múltiples de capacidad para 70 personas, que sirve de apoyatura para las actividades planteadas. La planta alta del edificio original se adecuó para albergar en todos sus espacios muestras o exposiciones de artes plásticas, dejando dos espacios como se encontraron al momento de la propuesta.

En tanto la última habitación que tiene el tratamiento original de revestimiento en paredes, el piso original y la escalera sobre el ingreso de calle Carbó, quedarían en carácter de testimoniales.

Fuente: El Diario